01 mayo, 2011

Cuba: de plaza en plaza


El primer día de mayo llega como la primavera. El preludio nocturnal, la madrugada y la aurora son frescos. Con el rocío de la noche los cuerpos se refrescan, se alistan para el calor que deben soportar después que despierte el sol.

Cuando amanece este día, Cuba es multicolor. El rojo del suelo, el verde de los campos y el azul del cielo se tiñen, se salpican con las ropas de millones de niños, jóvenes, mujeres y hombres, las banderas, los carteles, las pancartas, que andan por nuestra geografía en un eterno homenaje a los trabajadores.

Es entonces, el momento del jolgorio, del saludo efusivo, del abrazo al amigo que no veíamos desde hace tiempo. Del encuentro temprano entre generaciones que se continúan en medio de cambios y transformaciones económicas.

Santiago de Cuba, la ciudad heroica, ubicada en el oriente del país, dará la arrancada para el Primero de Mayo, en Cuba, poco después de que los primeros rayos del Sol asomen en el horizonte; a partir de ahí el pueblo todo fluirá por calles y plazas en una demostración de apoyo a su revolución y al modelo económico que defendemos.

E imagino a mis coterráneos de Sancti Spíritus, que ya a esta hora andan por su Plaza Serafín Sánchez Valdivia, con los múltiples íconos de una provincia que es rebelde y solidaria por herencia y tradición; a los cienfuegueros, por ese Prado y Malecón que se hacen inmensos desde aquella fechas memorables en que recibíamos a los presidentes de otras naciones y amigos que llegaban a la Isla de cualquier parte del universo.

A los nobles pinareños, que enarbolan hojas de tabaco como símbolo de todo el esfuerzo y trabajo de los pobladores de la más occidental de las provincias cubanas, otrora calificada la Cenicienta de Cuba, ahora crecida como cualquiera de los otros territorios. Los ganaderos de Camagüey salieron del ordeño hasta la plaza por esa osadía no quedarse atrás en un festejo que también se hace por ellos.

Y los campesinos de Ciego de Ávila, Artemisa y Mayabeque se suman a los obreros, en esa alianza indisoluble que nos fortalece y exalta la obra de quienes garantizan alimentos para el pueblo.

Así anda Cuba, de plaza en plaza, en otra celebración por el Día Internacional de los Trabajadores.

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